Reciclaje y empleo sostenible: Un negocio seguro

Corría 1996 cuando dos desempleados de unos 40 años (un encargado de logística en un almacén de alimentación y el director financiero de una multinacional italiana) fundarían Teral, una pequeña empresa dedicada a la recogida de envases metálicos, con dos únicos socios. Gracias a aquella humilde iniciativa se han creado ya varios puestos de trabajo, y un aula formativa, con la colaboración de Ibercaja y el Gobierno de Aragón. Trabajo y respeto al medio ambiente.

La casuística

 

No es necesario marcharnos a La Habana y encontrarnos al hombre de la rudimentaria bicicleta de tres ruedas cargada de metales reciclables (800 pesos por una tonelada de cobre; 500 cuando es de aluminio). Los españoles generamos alrededor de 360 kilos de basura por persona y año, y muchos aún seguimos mezclando el papel y cartón con las latas y pilas. La Ley de Envases y Residuos obligará, en un futuro próximo, a todas las autonomías a reciclar entre el 25% y el 45% de los envases.

Entre tanto, ya se ha comenzado a hacer de los servicios de recogida de residuos a domicilio un sencillo negocio. No es preciso un conocimiento específico, sino la buena selección de aquellos materiales que pueden ser reconvertidos en materias primas. El éxito del negocio dependerá de las facilidades que se les proporcione a los clientes para despreocuparse de la basura: distribución de contenedores, planificación de la ruta de retirada de los desperdicios, atención a las peticiones de cada usuario. Junto a unas tarifas asequibles (6 euros de fianza por la entrega de cada contenedor, y 3,61 por la recogida, por ejemplo).

Indispensable haber previamente contactado con algún centro, planta o punto limpio donde poder llevar los residuos recogidos. Algunos materiales son pagados –con lo que a su vez se cubren los gastos de transporte-. En ocasiones muy puntuales, el cliente puede solicitar certificados de cómo el material va a recibir un destino correcto, o si se trata de soportes informáticos. Basta en principio con tres trabajadores y una inversión inicial de unos 18.000 euros (local con almacén y una oficina), y conforme se gana clientela se invertirá en más medios. El telemarketing es una buena fórmula –como es el caso de la empresa Tele-Reciclaje, en Sevilla-.

Papel, vidrio y compostaje

 

Son los primeros materiales reciclables, junto a los metales, las pilas, los alimentos y los plásticos. Cada cual desechamos una media de 150 kgs. de papel al año; y por cada tonelada de papel o cartón reciclado se talarían 11 árboles menos, ahorrando un 60% de energía (equivalente a la necesidad diaria de 4.000 personas). La fibra de papel puede reciclarse de 5 a 8 veces. Lo más costoso es la clasificación, empacado y transporte hasta el molino, donde se deposita en grandes baños de agua y se transforma en nueva fibra, y por procesos químicos se despegas la tinta. Tras un segundo baño, todo eso se convierte en papel. Los colorantes y de tintas fluorescentes no se pueden reciclar.

El vidrio contiene muchas impurezas, ahora extraídas automáticamente. El proceso se inicia con el depósito en los contenedores, y más tarde el transporte en camiones a la planta de almacenamiento, donde por procesos diferentes se aparta la impureza del vidrio verde y blanco, clasificándose después por calidades y tamaños, triturado y finalmente reciclado. Cada tonelada de calcín, o vidrio así obtenido para nuevos envases, reduce los vertidos incontrolados y la contaminación –en un 20%-, al tiempo que reporta un gran ahorro de materias primas, energía y espacio en los vertederos.

El compostaje, o reciclaje de la materia orgánica, se utiliza fundamentalmente en agricultura y jardinería. La técnica ha ido evolucionando, de su obtención en campos de cultivo al aprovechamiento integral de residuos urbanos, y hoy constituye un rico abono natural.

Hacia dónde avanzamos

El Plan Nacional de Residuos Urbanos (PNRU), establecido por el Ministerio de Medio Ambiente y las Comunidades Autónomas para el período 2002-2006, prevé entre sus principales objetivos la prevención y reducción de los residuos en un 6%, la recogida selectiva y posterior reciclaje y reutilización de los mismos, la recuperación o valorización de la materia orgánica y energía, o el cierre de vertederos incontrolados. En ello estamos.

Junto a los cultivos alternativos y el de la tercera edad, el sector medioambiental asegura un empleo con futuro, un mercado en esencia ilimitado. El reciclaje de cartuchos de impresora, por ejemplo, es algo novedoso –del 8 al 12% en España, el 50% en EE. UU.-. Aragonesa de Reciclados Informáticos, de la española Elisabeth Forroll, sería pionera en Aragón –hace siete años-. Hoy son 93 tiendas. Pero las plantas de reciclaje pueden necesitar, a veces, inversiones importantes. Para Alfonso Andrés, presidente de Tecniberia, una asociación que agrupa a sesenta consultoras medioambientales, la oportunidad para los emprendedores se encuentra en los intermediarios. Las nuevas normativas tienden a generalizar a todo tipo de actividad y empresas la obligatoriedad de realizar estudios medioambientales y de auditar externamente su cumplimiento. El número de empresas certificadas se está doblando anualmente.

Que la Comisión Europea investigue sobre las dos candidaturas europeas, Vandellós en España y Cadarache en Francia, de cara al proyecto internacional de fusión nuclear ITER – fusión de átomos de hidrógeno, la misma energía que hace brillar al sol y las estrella en lugar de recursos no renovables- es ya todo un reto.

 

En Aragón

 


Llevamos dos años de retraso respecto al PNRU. Se invirtió la mitad de lo previsto –24 millones de euros-, no se han construido todos los vertederos y tan sólo Borja y Zaragoza poseen contenedores amarillos para plásticos. Ordenadores de deshecho se apilan en los puntos limpios. Es hora de tomar cartas en el asunto y en ello estamos: 9 plantas de almacenamiento intermedio, 8 de clasificación de envases y otras 8 más de compostaje, 12 de trasferencia, 14 puntos limpios más 8 vertederos.

El Gobierno de Aragón está llevando a cabo, entre otras muchas iniciativas, diversos cursos formativos al respecto. Uno de los proyectos más interesantes, “Zaragoza ahorra y recicla papel”, de la fundación Ecología y Desarrollo (Ecodes). Tenemos el negocio asegurado.